La paradigmática Bella durmiente granadina
Este bonito panteón es uno de los más antiguos del cementerio de Granada, data de 1881 y conoce su existencia debido a una triste historia que ha generado una tradición.
Es habitual y un tanto misterioso que sobre este panteón se hallen siempre flores frescas, a pesar del tiempo transcurrido. La tradición se remonta al día de la boda de la joven Dolores mirasol, que falleció repentinamente.
Ante la tragedia, la familia decidió enterrarla con el traje de novia, y representarla yaciente sobre un sarcófago estilo renacentista, aunque no guarde el rostro de la escultura, parecido alguno con la Dolores real, “la novia del cementerio”.
El sarcófago tiene en los laterales unos personajes rechonchos, los “puttis”, alegorías del amor divino.
Una tragedia de tal índole en una ciudad pequeña y provinciana como Granada, dejaría una huella indeleble entre sus gentes, por lo que desde entonces, las novias que desean contraer prontas nupcias, acuden a su tumba a ofrendarles flores frescas para solicitar su protección y evitar la mala suerte.
Tanto la historia como el panteón renacen la legendaria idea de la joven Bella Durmiente, que resucitaría con el beso de amor de un caballero gallardo y de buen corazón. La “Rosita Espino” de los hermanos Grimm, Anabel Lee de Edgar Allan Poe…
El hermano de Dolores, Pedro Norlasco Mirasol de la Cámara, ostentaba un sinfín de cargos políticos, como el de senador del reino, pero ante todo era un hombre culto, apasionado por la literatura. Cuando decide financiar el panteón para su hermana, lo hace precisamente con visión literaria, concretamente el cuento de “Talía, el sol y la luna” de los hermanos Grimm.
La transformación que los hermanos Grimm harían al adaptar el género “cuento” al público infantil, tal y como ya había hecho el francés Charles Perrault, fue revolucionaria.
A su vez, estos cuentos surgen de la famosa recopilación que realizó el napolitano Jean Baptiste Basile en el siglo XVII, el “Pentamerón” o “Cuento de los Cuentos”, entre los que destacan “El gato con botas”, “la gallina de los huevos de oro”, “Rapunzel” y el que nos ocupa, “Talía, el sol y la luna”.
La trama de la joven princesa que cae profundamente dormida al pincharse el dedo con la astilla de una rueca es archiconocido. Lo curioso es que la versión original no es tan fantástica, puesto que gira en torno a una violación. La joven, embarazada por el abuso de un rey, da a luz a Sol y Luna. Cuando los recién nacidos, buscando los senos para mamar, se topan con sus dedos y succionan, extraen la astilla y Talía, la princesa despierta.
De esta guisa son los cuentos del “Pentameron” que aunque con un final moralizante, no dejan de ser historias. Obscenas, sucias, en los que se cometen actos de adulterio, violaciones y se da rienda suelta a las pasiones humanas, muy al hilo con el momento histórico que se vive en la Europa barroca del siglo XVII.
Será en el siglo XIX cuando los cuentos sufran una transformación radical a manos de Walt Disney, cuya primera película es precisamente “La Bella Durmiente”.

